La finalidad de la tos 

El manejo de la tos, que si bien es un síntoma molesto de las infecciones respiratorias invernales, es también un mecanismo fisiopatológico que ha de ser respetado como medio de preservar la permeabilidad de la vía respiratoria.

Se manifiesta ocasionando mayor o menor dolor, acompañado de dificultad en el movimiento de diversas articulaciones (sobre todo manos, hombros, pies, rodillas, cadera y columna vertebral), comprometiendo el movimiento y la calidad de vida.

El proceso de involución del cartílago puede verse acelerado por un uso más intensivo de la articulación, ya sea por causa laboral o de naturaleza deportiva, y sobre todo por sobrepeso.

Dado que la enfermedad evoluciona en paralelo con el envejecimiento, la estrategia para su tratamiento tiene como objetivo el de retrasar el proceso el mayor tiempo posible, deteniendo el dolor y la inmovilidad articular.

Se utilizan fármacos de acción anti-inflamatoria, que son englobados bajo la sigla de SYSADOA, correspondiente a la nominación en inglés de Fármacos Sintomáticos de Acción Lenta en Osteoartritis . En la actualidad también se usan otros, bajo la sigla DMOADS, traducida en Fármacos Modificadores de la Evolución de la Osteoartritis .

La función del cartílago articular

El cartílago en la articulación cumple una función similar a la que tendría un amortiguador que absorbe las presiones transmitidas desde las ruedas de un auto en movimiento. Durante el desarrollo y durante la vida adulta el cartílago articular, cumple esta función de amortiguación de presiones gracias a un continuo proceso de remodelación, de continua regeneración.

Para que se sintetice son necesarias diversas sustancias en la sangre y en el líquido sinovial de la articulación: los glicosaminoglicanos, el colágeno, el sulfato condriitínico y el hialuronato. Se pudo demostrar que el déficit de estas sustancias lleva a una progresiva pérdida de elasticidad y consistencia del tejido cartilaginoso, y se asocia a una pérdida de lubricación del líquido sinovial.

El desgaste afecta las superficies óseas articulares, reaccionando el hueso con un crecimiento (osteofitos) que deforma la articulación. Ello causa contracciones musculares dolorosas que empeoran el cuadro.

La falta de uso de la articulación lleva luego a la atrofia muscular que agravan la invalidez.

Diagnóstico:

El diagnóstico es sobre todo clínico, orientándose por la percepción de chasquidos que se oyen y se palpan en la articulación durante su movimiento. Junto con ello el enfermo percibe rigidez y dolor, fundamentalmente en las mañanas al iniciar el movimiento.

El dolor disminuye cuando aparecen los nódulos y comienza la deformidad de la articulación. El movimiento empeora. Las imágenes de radiografías, ecografías, tomografía computada y resonancia magnética, si fuesen necesarias, pueden confirmar el diagnóstico.

Manejo

Debe evitarse el sobrepeso y el sedentarismo. Aunque la articulación afectada no debe ser forzada , tampoco debe dejar de utilizarse. Es preciso realizar movimientos suaves que contribuyan a fortalecer la musculatura.

La combinación de galactosamino-glucurono-glicanos, sulfato coondroitínico, clohidratos de arginina y glutamina y hialoronato sódico, demostró de eficaz para la reparación del cartílago.

No sólo mejoran el dolor y la rigidez de la articulación comprometida, sino que detienen el proceso degenerativo. Además, previenen o retrasan la aparición de artrosis en otras articulaciones
La tos, considerada como síntoma molesto, es también un mecanismo fisiopatológico para mantener la vía aérea despejada de cuerpos extraños y secreciones. Consiste en un arco reflejo complejo, que parte de receptores bronquiales y/o pleurales, que envían señales nerviosas al cerebro para activar de modo sincronizado músculos respiratorios y laríngeos, que causan la tos.

La presión aumenta en la vía aérea luego de una inspiración profunda, seguida de una espiración a glotis cerrada. Con la súbita apertura de las cuerdas vocales, se provoca, con el golpe de tos , la salida del aire a presión, que arrastra cuerpos extraños y/o flemas presentes en la luz de traquea y bronquios.

Tipos de tos

La llamada tos irritativa puede tener un origen pleural y/o bronquial, por inflamación de esas estructuras, con pleuritis y/o bronquitis.

En la bronquitis aparece una sensación de hormigueo en la vía respiratoria alta, causante al inicio de una tos seca.

En las pleuritis la tos suele acompañarse de un dolor torácico, llamado puntada de lado, que aumenta al toser.

La tos productiva es la que se acompaña de expectoración, con flemas originadas en secreciones de la mucosa bronquial, que tienen la finalidad de englobar cuerpos extraños y gérmenes. Las flemas, al inicio incoloras, cuando adquieren un color amarillento sugieren la existencia de una infección bacteriana.

La viscosidad del esputo puede ser mayor o menor, causando respectivamente una mayor o menor adherencia a la mucosa bronquial, inversamente proporcional a la mayor o menor dificultad para expulsar la flema con la tos y la expectoración.

El manejo de la tos

Existen múltiples fármacos antitusígenos , pero su utilización debe ser criteriosa, procurando una finalidad e indicación específica, teniendo en cuenta el rol que cumple la tos para preservar la permeabilidad de la vía aérea. Puede estar contraindicado deprimir el reflejo tusígeno en pacientes que dependen de él para mantener sus bronquios libres de secreciones.

Es riesgoso utilizar antitusígenos derivados de opiáceos (como la codeína) en pacientes con bronquitis crónica, o con enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), dado que deprimen la vigilia junto con la tos. Lo mismo ocurre con diversos psicofármacos, utilizados para poder dormir cuando la tos dificulta el sueño.

Los antitusígenos de acción central, que deprimen el reflejo de la tos, deben reservarse para casos de tos seca, persistente e improductiva, en ausencia de las contraindicaciones antes citadas.

Las medidas aconsejadas

Es imprescindible el tratamiento de la causa que produce la tos, que suele ser de tipo infeccioso. Si existiese infección bacteriana será necesario usar antibióticos, seleccionados y dosificados por el médico tratante.

i existe limitación de la tos por dolor, deben administrarse analgésicos.

El tratamiento sintomático se canaliza disminuyendo la viscosidad de la flema para facilitar su expectoración. La flema se fluidifica mejorando la hidratación oral y utilizando vahos o nebulizaciones.

Éstas últimas asociadas a broncodilatadores si existiese broncoespasmo asociado. El enfermo mejorará el esfuerzo de la tos si realiza inspiraciones progresivamente más intensas antes de emitir la tos. También es útil la kinesioterapia realizada mediante palmoteo de la caja torácica, con la palma de la mano ahuecada, percutiendo sobre todo las bases pulmonares para remover las secreciones.