La Artrosis

Entre las enfermedades reumáticas la artrosis es la que más frecuentemente afecta, con diverso grado de intensidad, a las articulaciones de todos los mayores de 40 años. Es una enfermedad ligada al envejecimiento, dada por un proceso de tipo degenerativo del cartílago articular.

Se manifiesta ocasionando mayor o menor dolor, acompañado de dificultad en el movimiento de diversas articulaciones (sobre todo manos, hombros, pies, rodillas, cadera y columna vertebral), comprometiendo el movimiento y la calidad de vida.

El proceso de involución del cartílago puede verse acelerado por un uso más intensivo de la articulación, ya sea por causa laboral o de naturaleza deportiva, y sobre todo por sobrepeso.

Dado que la enfermedad evoluciona en paralelo con el envejecimiento, la estrategia para su tratamiento tiene como objetivo el de retrasar el proceso el mayor tiempo posible, deteniendo el dolor y la inmovilidad articular.

Se utilizan fármacos de acción anti-inflamatoria, que son englobados bajo la sigla de SYSADOA, correspondiente a la nominación en inglés de Fármacos Sintomáticos de Acción Lenta en Osteoartritis . En la actualidad también se usan otros, bajo la sigla DMOADS, traducida en Fármacos Modificadores de la Evolución de la Osteoartritis .

La función del cartílago articular

El cartílago en la articulación cumple una función similar a la que tendría un amortiguador que absorbe las presiones transmitidas desde las ruedas de un auto en movimiento. Durante el desarrollo y durante la vida adulta el cartílago articular, cumple esta función de amortiguación de presiones gracias a un continuo proceso de remodelación, de continua regeneración.

Para que se sintetice son necesarias diversas sustancias en la sangre y en el líquido sinovial de la articulación: los glicosaminoglicanos, el colágeno, el sulfato condriitínico y el hialuronato. Se pudo demostrar que el déficit de estas sustancias lleva a una progresiva pérdida de elasticidad y consistencia del tejido cartilaginoso, y se asocia a una pérdida de lubricación del líquido sinovial.

El desgaste afecta las superficies óseas articulares, reaccionando el hueso con un crecimiento (osteofitos) que deforma la articulación. Ello causa contracciones musculares dolorosas que empeoran el cuadro.

La falta de uso de la articulación lleva luego a la atrofia muscular que agravan la invalidez.

Diagnóstico:

El diagnóstico es sobre todo clínico, orientándose por la percepción de chasquidos que se oyen y se palpan en la articulación durante su movimiento. Junto con ello el enfermo percibe rigidez y dolor, fundamentalmente en las mañanas al iniciar el movimiento.

El dolor disminuye cuando aparecen los nódulos y comienza la deformidad de la articulación. El movimiento empeora. Las imágenes de radiografías, ecografías, tomografía computada y resonancia magnética, si fuesen necesarias, pueden confirmar el diagnóstico.

Manejo

Debe evitarse el sobrepeso y el sedentarismo. Aunque la articulación afectada no debe ser forzada , tampoco debe dejar de utilizarse. Es preciso realizar movimientos suaves que contribuyan a fortalecer la musculatura.

La combinación de galactosamino-glucurono-glicanos, sulfato coondroitínico, clohidratos de arginina y glutamina y hialoronato sódico, demostró de eficaz para la reparación del cartílago.

No sólo mejoran el dolor y la rigidez de la articulación comprometida, sino que detienen el proceso degenerativo. Además, previenen o retrasan la aparición de artrosis en otras articulaciones