El Alcoholismo  

 

Las cifras estadísticas en todo el mundo muestran que el alcohol es la principal droga usada por los jóvenes, y con alta frecuencia la combinan con otras sustancias psicoactivas. Ello va relacionado con una creciente incidencia en los niveles de delito y de accidentes de tránsito.

 

El término alcohol, de origen árabe, significa sutil , y puede asociarse con el modo inadvertido con que se adquiere el hábito y dependencia en su consumo. Aunque desde la Antigüedad se consideró socialmente aceptable el consumo de alcohol, sus excesos nunca pasaron inadvertidos.

La OMS llegó a considerar el consumo de alcohol como enfermedad, si supera límites tolerables, y cuando causa daño biológico, psicológico y social.

En el siglo pasado, sobre todo desde la cardiología, se consideró el efecto beneficioso de pequeñas dosis diarias de etanol, sobre todo del vino tinto. Sin embargo, ese beneficio tiene la contrapartida del riesgo de superar las dosis adecuadas. En dicho caso el costo supera el beneficio. El costo se mide en términos epidemiológicos de violencia doméstica, violencia callejera, accidentes de tránsito, ausentismo y problemática laboral.

Los beneficios y los riesgos

Se describieron receptores cardíacos moleculares que se beneficiarían del consumo sobre todo de vinos tintos. Ello conseguiría disminuir el riesgo de arteriosclerosis coronaria, aumentando el HDL, disminuyendo triglicéridos, y mejorando factores de coagulación.

Sin embargo, es discutible que esos efectos contrarresten el 60% de muertes por accidentes de tránsito, que tienen lugar por consumo de alcohol, en países como México, España, Argentina y Chile. Enfermedades neurológicas dadas por la neuro-toxicidad del alcohol son tan graves como la cirrosis, el cáncer hepático y las várices esofágicas que llevan a la muerte, y son indudablemente causadas por el consumo exagerado de alcohol.

Pese a lo descrito, la mayor preocupación actual se relaciona el impacto social de las psico y sociopatías alcohólicas que determinan una creciente incidencia de delitos y de accidentes. El dato estadístico empeora considerando que afecta sobre todo a la población joven, con un inicio de consumo a partir de los 14 años, con 43% de escolares que consumen al menos una vez a la semana, y un 23% que se emborracha al menos una vez al mes.

Los efectos del alcohol

Tanto las bebidas fermentadas (vinos y cervezas), como las destiladas (cognacs y whiskys), causan placer por su sabor; pero en el alcoholismo lo que se procura es el efecto psicológico más que el sabor. Dicho efecto se relaciona con la creación del hábito.

La dependencia surge del estado psicológico que se experimenta, que alterna un estado inicial euforizante que es seguido de un período de sueño y relajación. Con el tiempo se llega a experimentar un malestar que sólo se corrige bebiendo alcohol.

A medida que se progresa en este círculo vicioso se va aumentando el número y la cantidad de dosis ingeridas a lo largo del día, llegándose al punto en que el individuo ya no puede controlar su consumo.

Simultáneamente va teniendo lugar un progresivo cambio en las conductas sociales, a nivel familiar y laboral, con aumento del grado de agresividad y de abandono del cuidado personal.

Prevención y tratamiento

La Asociación de Alcohólicos Anónimos obtiene excelentes resultados en quienes acuden con el deseo de abandonar su adicción. Pero antes de llegar a esta situación, deben jerarquizarse las campañas públicas de prevención, sobre todo en los jóvenes, con campañas masivas de comunicación y educación, y aplicando con rigor las leyes que existen al respecto.

 

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